Renovar interpretaciones y enfoques en los docentes básicos y medios es difícil. Lo frecuente es la repetición de lo mismo que una vez aprendieron

ya sea en las aulas de la Escuela Normal o en una Facultad de Educación. En su defecto, por cuenta propia ante el compromiso de enfrentarse a un curso para enseñar determinado tema. El profesorado compra libros, pero no los lee... Ahora con Internet existe excusa hasta para evitar el desembolso. Hay, pues una ignorancia supuestamente ilustrada que se atrinchera tras el diploma. Eso si, hay espacio para la quejumbre y la protesta por lo cual las huelgas magisteriales son frecuentes.

 

Se registran modificaciones en el cómo enseñar, es decir, algo se reforma la didáctica. No obstante, lo que se enseña, particularmente, en Ciencias Sociales continúa estático. Imposible convocar a los colegas a reflexionar sobre algún tema,"Pedir peras al olmo o uvas a la zarza" es sugerir se interesen en una pequeña investigación. Hasta los chistes utilizados para amenizar las disertaciones se reiteran año a año. Este «vitroleo» no se detecta por efecto de las promociones automáticas. Se identifica, a propósito de la Independencia, a "realistas" con "españoles" y se enseña, por ejemplo, «hay tres razas: blanca, negra y amarilla".

 

Tal  clasificación  ya milenaria, echa sus raíces en la Biblia. Los hijos de Noe son Sem, Cam y Jafet. De allí derivan los semitas (blancos), los camitas (negros) y los jafetitas (amarillos). Así vieron los paleohebraicos su universo. Obvio, tal enfoque , excluye al mundo amerindio. La raza con que se tropieza Colón no empalma en el esquema. Peor aún, no da espacio para aludir al mestizaje sin el cual Iberoamérica es inexplicable. Los alumnos –en el triángulo groseramente reduccionista– se ubican, por descarte, en la raza blanca. Con ello se asocian con Europa y EEUU. He allí un factor no investigado de nuestra crisis de identidad.

 

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Prof. Pedro Godoy P.

Centro de Estudios Chilenos CEDECH

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